El P. Zago ha llevado el espíritu de Don Bosco a los jóvenes pakistaníes. No han conocido a Don Bosco en persona, pero han conocido a través de este misionero italiano. Este misionero ha sido, junto con otros salesianos, los pioneros en el país. El P. Zago junto a al P. Hans Dopheide, salesiano de Australia, han puesto en marcha las misiones en Quetta y Lahore. Sin embargo, cabe enfatizar que nadie más que el P. Zago ha trabajado en Pakistán durante 18 años.
En los 14 años que pasó en Quetta ha inaugurado una escuela, un internado para niños y niñas, escuelas para los refugiados afganos y varias otras obras. Hasta hoy, los salesianos de Quetta están cosechando los beneficios de un estupendo trabajo.
A finales de 2005, cuando un terremoto de gran intensidad sacudió Pakistán causando cerca de 80.000 muertes, el P. Zago se distinguió por coordinar la operación de ayuda a las personas desplazadas, y junto con los jóvenes realizó un campo de refugiados cerca del hospital de Abottabad. Su compromiso con las personas afectadas por el terremoto continuó en los meses siguientes, incluidas las campañas e iniciativas de solidaridad.
En 2013 fue designado a Lahore, donde trabajó tres años y medio sin descanso, a pesar de su edad.
Si bien ha fundado muchas obras y estructuras, no ha olvidado que su misión era la salvación de las almas de los jóvenes pakistaníes: “He encontrado en él a un padre, a un amigo y a un maestro - dijo el P. Noble Lal, el primer sacerdote salesiano de Pakistán -. El P. Zago ama trabajar por las vocaciones sin excepción, las niñas y los niños. Soy una prueba de su amor vivo por las vocaciones y si hoy soy salesiano es porque él me apoyó mucho durante mi camino”.
“Nosotros lo consideramos al P. Zago como el Don Bosco del Pakistán, y los jóvenes paquistaníes nunca olvidaremos su compromiso con la misión salesiana” concluye el P. Lal.
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