Fue una experiencia común a todos, pero con consecuencias diferentes para cada persona. La mayor parte de la población sufrió tremendamente. No había ni agua ni electricidad y donde se miraba se veía destrucción.
Incluso el Centro de Formación Don Bosco en Lawaan no se salvó de la calamidad. Sin embargo, gracias a los salesianos, a los aspirantes, a los jóvenes del Centro Juvenil Don Bosco y a los laicos colaboradores de la misión que trabajaron incansablemente, se limpió el lugar, se conectó el agua y hubo la posibilidad de suministrar energía eléctrica mediante un generador. Así, el Centro de Capacitación pudo ayudar incluso a las comunidades vecinas dándoles agua limpia y una estación de carga para dispositivos electrónicos.
La Comunidad Salesiana también ha recibido artículos de primeros auxilios de generosos benefactores. Estos últimos fueron repartidos a las personas más afectadas, entre ellos a algunos jóvenes del Centro Juvenil Don Bosco y varios aspirantes.
El Centro de Formación Don Bosco, con la ayuda del padre Chito Dimaranan, SDB, pudo llegar hasta a la isla de Bohol, que fue muy afectada, entregando artículos de primera necesidad a algunas familias y distribuyendo sistemas de filtrado de agua a algunas comunidades.
De otro lado, el jardín de la parroquia María Auxiliadora se transformó en un espacio público abierto, donde la gente podía detenerse para descansar, comer juntos, seguir celebrando las misas navideñas y compartir los momentos del período navideño, a pesar de todo el dolor y sufrimiento.
El Centro de Formación Don Bosco de Lawaan se ha convertido así en una casa para todos. Ayudó a dar esperanza a las comunidades vecinas. Como también se reflejaba en el Aguinaldo 2021, “el dolor y el sufrimiento son la puerta necesaria para la esperanza”. Todos han sufrido como una sola persona, entretanto ahora todos juntos esperan levantarse de nuevo, avanzar y restablecerse.
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