Pero en el centro educativo salesiano en proceso de constitución no habrá solo espacio para los cultivos: en el programa también están previstas áreas para la cría de diversos animales de granja, así como, como es tradicional, para el cultivo de productos básicos como maíz, batatas y otros vegetales. Al juntar la cosecha de estos cultivos y la venta de los productos animales, el centro no solo proporcionará habilidades avanzadas en sectores laborales siempre necesarios en el contexto local, sino que también permitirá contribuir a apoyar los programas de alimentación de la escuela para sus estudiantes.
Además, ya están programados cursos específicos en emprendimiento agrícola, para que los estudiantes, además de las bases del oficio, también sepan gestionar los productos, vender los excedentes, administrar…
Un salesiano activo en Atede explicó: “Lo que enseñaremos a nuestros alumnos son técnicas agrícolas sostenibles y respetuosas con el medio ambiente. Tendrán clases teóricas, prácticas y actividades en el campo que también incluirán la educación agroalimentaria. También nos centraremos en la investigación, la experimentación y la innovación en el ámbito agrícola y, gracias a estas iniciativas, queremos fortalecer los lazos entre la escuela y la comunidad local”.
Según el Banco Mundial, casi el 21% de la población ugandesa vive por debajo del umbral de pobreza. Este dato asciende al 33% para aquellos que viven en la región norte, donde la pobreza es mayor. Aunque el país ha registrado cierto crecimiento económico y una mejora en el Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas en los últimos veinte años, todavía se encuentra en la parte inferior de la clasificación, en el puesto cinco cincuenta y nueve de ciento noventa y tres países.
Y después de décadas de guerra que dejó muchos desplazados, la población ugandesa debe afrontar numerosos y significativos desafíos para reconstruir su país. Entre ellos, por ejemplo, el hecho de que solo el 23% de los ciudadanos ugandeses ha completado la educación secundaria, sin mencionar la grave incidencia de VIH y SIDA, que ha dejado huérfanos a millones de niños.
Fuente: Mission Newswire